Marcelo Claure

by execlub on Dic.11, 2007, under emprendedores, gente nuestra

maclaureMarcelo Claure fue gerente internacional de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) cuando Guido Loayza Mariaca era el presidente. Fue un importante operador, parte de un selecto grupo profesional que brindó respaldo técnico a la economía de la mayor entidad futbolera del país en la época en la que la Selección Nacional (1993-1994) se clasificó y jugó el Mundial de Estados Unidos. No se recuerda de él otro episodio ligado al fútbol. Trece años después de aquel hito, vuelve a aparecer, de nuevo de la mano de Loayza, pero esta vez para convertirse en una especie de “salvador” del Bolívar, porque de su bolsillo saldrán los recursos para sacar a la “Academia” de la crisis en la que se encuentra. Aquel Gerente Internacional de la FBF es hoy fundador, presidente del directorio, CEO y presidente ejecutivo de Brightstar Corporation, una corporación que ofrece servicios a clientes en la industria inalámbrica en varios países de todo el mundo. Desde sus inicios en octubre de 1997, Claure ha llevado a la compañía a un crecimiento de dos dígitos cada año y Brightstar es ahora el distribuidor inalámbrico y proveedor de valor agregado más grande del continente americano con una reciente expansión a Australia y el sudeste asiático. Este emprendedor, hijo de un geólogo y diplomático, que ha vivido en varios países, entre ellos Marruecos y Brasil, cumplió ayer 37 años, y a pesar de su juventud es líder de una empresa acostumbrada a los negocios que reportan millones y millones de dólares. De acuerdo con la nueva estructura estatutaria, que acaba de ser aprobada por los socios de la “Academia”, Claure será dentro de unos días elegido copresidente de Bolívar, en el mismo rango que Guido Loayza Mariaca, con quien han tejido desde hace años una enorme amistad que perdura hasta este tiempo y que es la base para que el club de fútbol más laureado del país haya encontrado un nuevo “mecenas”. Los más de dos millones de dólares de deuda que reportan los informes, acerca de la maltrecha economía en Bolívar, provocada por la “gestión Cuéllar”, y toda la inversión que el nuevo directorio “celeste” debe hacer para llevar a su primer plantel de nuevo a los primeros sitiales del balompié nacional parecen insignificantes al lado de las cifras que se escriben cada vez sobre el éxito empresarial de Claure. En octubre reciente, la revista América Economía, que se distribuye en gran parte de los países del continente, eligió al futuro Copresidente de Bolívar entre los 12 latinoamericanos que remecen sus sectores, una distinción más que se suma a las que este boliviano recibe desde hace años. Según la publicación, Brightstar, la distribuidora de teléfonos celulares que Claure fundó en Estados Unidos, vendió el año pasado por más de 3.500 millones de dólares, proyecta acabar 2007 con una cifra superior a los 5.000 millones y para 2008 espera vender más de 6.000 millones de dólares. “Pocos pensarían que una sola persona sea capaz de generar el equivalente a la mitad del PIB (Producto Interno Bruto) de su país. Pero el boliviano Marcelo Claure es un ejemplo. El PIB de Bolivia roza los 10.000 millones de dólares”, compara la revista. Claure es líder de una empresa con cerca de 3.500 empleados, el doble de los que tenía hace dos años. El empresario boliviano dio en el clavo a partir de un negocio que parece tan sencillo como comprar equipos móviles a grandes fabricantes como Motorola, Samsung y Nokia, entre otros, y venderlos a las operadoras de telefonía en toda América Latina. Pero la realidad es que la cadena de operación de Brightstar es bastante más sofisticada: va desde la personalización de los teléfonos según la necesidad de la telefonía local hasta el manejo de inventario, transporte y almacenamiento de los equipos. Claure, además de aprender de distribución, ha sabido sacar provecho a la era de la telefonía móvil. Sus últimos pasos lo revelan. A fines de agosto se asoció con Skinit, una empresa basada en San Diego, California, que provee películas plásticas con imágenes para personalizar celulares. También compró un paquete accionario en la compañía estadounidense InPhonics, un distribuidor on line de equipos inalámbricos. Brightstar controlará la distribución y los sistemas de inventario de la empresa y se convertirá en su proveedor exclusivo de equipos. Según la revista América Economía, además sumó entre sus accionistas a la empresa de inversiones Lindsay Goldberg, con base en Nueva York, que invirtió 283 millones de dólares en Brightstar y se hizo del 25 por ciento de la compañía. El nuevo socio (el segundo mayor inversionista después de Claure), es clave, ya que ayudará a Brightstar a expandir sus operaciones en Europa, donde ya creó Brighstar Europe junto a Tech Data, basada en Madrid, y en enero firmó con Motorola un acuerdo de distribución global, que incluye el Viejo Continente. Para Claure, 2007 fue un hito en la historia de Brightstar, porque este año su compañía dio el salto y se convirtió en una empresa global. “Ya estamos en 49 países”, declaró a la publicación especializada en economía. Como si fuera poco, la Brightstar de Claure firmó un acuerdo con Dell para distribuir sus computadoras y su principal meta para 2008 es la de diversificarse dentro del mercado de consumer electronics. Su primer paso, y que le servirá de una especie de prueba, fue unirse al Laboratorio de Medios de Massachusetts Institute of Technology (MIT) y al grupo de empresas que promueven “One Laptop Per Child” (una laptop por niño), programa que pronto también beneficiará a los niños de Bolivia, justamente gracias al trabajo de Claure y a los contactos con el Gobierno de Evo Morales. Para entender la clase de empresario que está por llegar al Club Bolívar de La Paz en su calidad de Copresidente, hace falta remitirse a su increíble historia empresarial. Marcelo Claure empezó su carrera en el negocio de la telefonía inalámbrica con una pequeña tienda de teléfonos celulares en Boston. Antes de cumplir los 35 años, levantó en Miami una corporación que cerró 2004 con ventas superiores a 1,7 mil millones de dólares. Luego de ocho años de su fundación, Brightstar Corporation caminó en 2005 por la marca de los 2.000 millones de dólares en ventas y se convirtió en una de las cinco empresas hispanas más grandes de Estados Unidos. Hoy está a punto de llegar a los 5.000 millones de dólares en ventas. En 2005 tenía oficinas en 24 países, cifra que en la actualidad ya dobló. Empezó con cuatro empleados, en 2005 tenía casi 800 y ahora ya son 3.500. Marcelo Claure, su fundador y presidente, prosperaba en la venta de teléfonos celulares a partir de tácticas como ubicar en sitios estratégicos de Miami a vendedores con las cajuelas de sus carros repletas de equipos. Claure, calificado entonces como un boliviano de clase media que llegó a Estados Unidos como estudiante del Bentley College, dijo entonces que no había un secreto en esta historia: como en todo buen negocio, descubrir el momento y entender su engranaje fueron la llave. El negocio en la distribución mayorista y la proveeduría de bienes y soluciones para la industria de telecomunicaciones inalámbricas, además del diseño y la fabricación de productos bajo acuerdos de licencia con marcas líderes del ramo, le dieron resultado. Las cartas fuertes iniciales fueron América Latina y Estados Unidos, en ese orden, pero la empresa empezó a crecer y proyectarse a India, Hong Kong y Australia, y ahora ya llega a Europa, vía España. México es el principal bastión. “Vimos que había un gran vacío entre la tecnología que salía de diferentes lugares del mundo y las operadoras latinoamericanas. Fuimos abriendo subsidiarias y evolucionamos de ser un pequeño distribuidor de teléfonos celulares hasta lo que somos ahora”, declaró Claure. Había un plan de negocios dirigido a este horizonte y empresas como Motorola creyeron en Claure y su equipo. La evidencia de su desempeño y crecimientos anuales de tres dígitos trajeron a otros. El menú de Brightstar hoy comprende alianzas con nombres como Motorola, Kyocera, Sagem, Samsung, Sony Ericsson, LG, Nokia, PalmOne, Blue Tree Wireless Data y Microsoft. La compañía trabaja con más de 160 operadores de redes y con miles de revendedores y minoristas. Apoyar a Bolívar es ahora su objetivo. Esta “estrella de los celulares” impulsa la “Operación Centenario” de Guido Loayza Mariaca, que entre otras cosas apunta a crear, de manera paralela al club, una sociedad anónima que sea la que se encargue de manejar los negocios de la “Academia”.


6 Comments for this entry

  • Sandro Barrios

    Estoy sumamente interesado en enviarle una carta sobre las laptops OLPC, quien escribe es especialista en educación y tecnología, además de ser boliviano y poder hablar del ambiente educativo de nuestra querida Patria. Ruego me puedan dar alguna información para enviar comentarios sobre las tan esperadas LAPTOPS X4.

    Saludos

    Sandro Barrios A.

  • Jhonny

    Realmente me siento muy sorprendido por este articulo, primera vez que leo sobre un boliviano joven y triunfador en otro pais, me alegra por él, por el pais ojala que siga adelante y nunca se desmorone…..este articulo me dio mas fuerzas para seguir adelante.

  • jhonny

    Ese “joven” empresario mantuvo relaciones con Guido Loayza a nivel gubernamental hace años, donde emprendieron turbios negocios que ahora nuevamente renacen a partir del futbol y el aparente lavado de dinero que este noble deporte representa algunos intereses. Seria interesante profundizar la información y buscar antecedentes de lo afirmado.

  • Ricardo Bajo (La Paz)

    claure Claure y Negroponte convencen a Evo en el dudoso negocio de las “computadoras a 100 dólares”

    El dudoso negocio de las computadoras de 100 dólares (las famosas “laptops” de Nicholas Negroponte) ha llegado a Bolivia. La organización sin ánimo de lucro (supuestamente) OLPC (iniciales de Una Laptop Para cada Niño), nacida del famoso Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachussets, lugar de trabajo del gurú de la tecnología Negroponte, trata desde hace dos años de colocar su negocio multimillonario en diferentes países “pobres” del mundo, como Libia, Tailandia y Ruanda, amén de Brasil y Argentina.

    La idea nació en 2005 cuando Negroponte lanzó en el Foro de Davos la idea revolucionaria de destinar 150 millones de “laptops” (computadores personales) para los niños pobres del mundo, a un precio de 100 dólares. Ese era el gancho. ¿Y cómo podían ser tan baratas? Negroponte, aliado con Intel, Brighstar (la compañía del nuevo presidente del club de fútbol Bolívar, Marcelo Claure) e IBM (que pone los servidores) reducía costos al eliminar todo lo accesorio. El sistema operativo de su “compu” es Linux, con procesador AMD, 256Mb de RAM y almacenamiento en memoria “flash” de 512Mb.

    Intel se salió del negocio y emprendió el suyo,llamado Grupo Positivo, computadoras baratas, pero aliados con Microsoft. El modelo de la competencia se llama “ClassMate” (a 250 dólares) con procesador de Intel y software de Microsoft.

    En este ir y venir, las computadoras de Negroponte-Claure pasaron desde los engañosos 100 dólares a los 188 dólares de la actualidad. Por cierto, la India está freciendo “compus” a diez dólares.

    ¿Y dónde han vendido hasta ahora Negroponte y Claure sus computadoras? En Perú (250.000) y Uruguay (450.000 “laptops”). En Perú, el negocio se cerró misteriosamente tras la visita de John Negroponte (ver su historia negra en wikipedia), subsecretario de Estado de George Bush y viejo militante de la CIA, a Alan García. John Negroponte, con un largo historial de violación de los derechos humanos, es, casualidad, hermano de Nicholas Negroponte, padre de la idea de las computadoras baratas, presidente de OLPC y socio del paceño Marcelo Claure.

    Como en Bolivia, las presiones de un miembro del gabinete de Bush no iban a conseguir demasiado, Claure se convirtió en el hombre fuerte de la operación, encargado de convencer a Evo Morales de las buenas intenciones del negocio. Claure, autonombrado copresidente del Bolívar, el equipo de Evo Morales, ofreció, tras reunirse con Evo en su residencia de San Jorge este viernes 4 de enero, abrir una fábrica de celulares en El Alto a cambio de cerrar el negocio de las computadoras.

    ¿Y de dónde salió Claure? Marcelo Claure comenzó a hacer plata en Estados Unidos en octubre de 1997 cuando compró una tienda de celulares en Miami y abrió su empresa llamada Brighstar Corporation, la cual tuvo la genial idea de comprar celulares a consorcios como Motorola para luego vender éstos a operadores de celulares en América Latina, acelerando y ahorrando los innumerables trámites (realizados antes por varias empresas y ahora centralizados en Brighstar) que van desde la personalización de cada país, grabar el nombre de la operadora y tematizar los aparatos hasta los trámites de exportación, de almacenaje, transporte, nacionalización del inventario, coordinación de órdenes, monitoreo y entrega de las órdenes a la operadora celular.

    Actualmente Claure (con 1700 empleados) sigue distribuyendo celulares pero también los fabrica y su empresa distribuye el 40% de los 80 millones de celulares que se usan en América Latina, llegando a facturar 2.200 millones de dólares al año, siendo la empresa más grande de todo el mundo en este rubro.

    Las malas lenguas del fútbol boliviano se acuerdan de Claure pues como gerente de la Federación Boliviana de Fútbol estuvo involucrado en la nunca aclarada estafa de venta de entradas del Mundial del 94 correspondientes a Bolivia a empresarios coreanos, bajo la presidencia de Guido Loayza, su actual acompañante en el Bolívar y ex superintendente de Telecomunicaciones.

    La falta de transparencia en las sucesivas presidencias de la Federación Boliviana de Fútbol imposibilitaron saber cuánto dinero (se habla de centenares de miles de dólares) se embolsaron los dirigentes de la época del Mundial de Estados Unidos en 1994 en el negocio de revender entradas a los coreanos, que compartían grupo con Bolivia. Sería bueno que Evo haga sus averiguaciones entre la gente del fútbol que lo acompaña en el gabinete para saber quién es exactamente Claure y su papel en el caso de las entradas revendidas en Estados Unidos.

    En Uruguay, primer país que entró en el negocio con un costo de 90 millones de dólares, el primer paquete constó a finales del año pasado de 100.000 computadoras, de las 450.000 pactadas (una para cada niño y niña escolarizado), hasta 2009. Los problemas llegaron ya con la primera experiencia en un pueblito llamado Cardal. ¿Quién forma a los maestros para que enseñen a los niños? ¿Quién resuelve los problemas de conexión a Internet cuando el niño se lleva la “laptop” a casa? ¿No es más idóneo mejorar la educación (leer y escribir comprendiendo) que regalar computadoras que se destinan a jugar? ¿Y la plata para el apoyo técnico?

    A todos estos problemas, se añade el costo de mantenimiento de estos programas. En el portal uruguayo de la APC (Asociación para el Progreso de las Comunicaciones) el periodista Miguel Peirano realizó en octubre pasado una fuerte crítica a la sostenibilidad del “negocio”: “asumiendo que los costos adicionales (conectividad, servidores, apoyo técnico y didáctico) no superen el 50 por ciento del costo total del hardware final, el estado tendría que destinar al menos 40 millones adicionales hasta el término del período de implementación y más de 20 millones anuales para mantenerlo funcionando, contando el precio del hardware. Dicho de otra manera, se debería dedicar a este proyecto casi el 10% por año, durante dos años, del total del presupuesto destinado por el Estado a la educación”.

    En Perú, la polémica no se ha quedado corta, incluso Eduardo Villanueva, profesor de Comunicaciones de la Universidad Católica de Lima, ha mantenido durante meses un blog exclusivo para oponerse a la venta de Negroponte-Claure, llamado Adversus OLPC.

    Ahora, a falta que el gobierno y Claure expliquen y den detalles del negocio, las preguntas son: ¿está Bolivia en condiciones de aceptar y costear este negocio? ¿Está siendo nuestro presidente engañado en su buena fe? ¿Porqué en Bolivia el negocio se lo han encargado a Claure y no a Negroponte? ¿Quizás para que la CIA y Bush no salgan en los papeles?

    ¿Por qué Claure ofrece abrir una fábrica de celulares en El Alto por un valor de tres millones de dólares a cambio de cerrar un negocio, el de las compus, que podría llegar a los 570 millones de dólares si es que se quiere dar un “laptop” a cada uno de los tres millones de niños? ¿Qué dirán los maestros y la propia sociedad que lucha por mejores condiciones para la educación? ¿No tienen las computadoras mágicas muchas similitudes con los espejitos de la colonia? ¿Y los problemas de conectividad, servidores, apoyo técnico y didáctico?

    Por cierto, en una nota publicada por el Wall Street Journal, el pasado 24 de noviembre, se reflejaba cómo el proyecto de OLPC está en crisis ante la competencia de las grandes compañías de la tecnología como Microsoft, aliada con el proyecto de Intel. La crisis ya tiene un “muerto”: Libia que iba a comprar un millón de computadoras a Negroponte-Claure se ha pasado al proyecto de Intel, la Class-Mate, de las cuales comprará 150.000. ¿Y si Evo le llama a su cuate Gaddafi para averiguar?

    En definitiva, algo huele mal y no es en Dinamarca.

  • boliviano

    que verguenza siempre andar buscado lo malo en los triunfadores si alguien tiene algo bueno es porq hizo algo malo esta es la mente “enferma” de muchos bolivianos que estancan al pais con envidia y negatividad por eso cae tan bien el socialismo comunismo aca para q nadie tenga mas y los “envidiosos” nada que envidiar…. que pena la unica ves q nos llevan al mundial y la gente culpandolos seguro eres del tigre gente como tu esta en la directiva de ese equipito y por eso andan por los suelos…..

  • ORGULLO BOLIVIANO

    Que pena me da el leer comentarios como el de un señor que empieza con R. mas arriba, me parece que la envidia y los deseos de tumbar al que se supera siempre estaran en la mente de algunos razon por la cual estamos como estamos, en lo personal me siento orgulloso de Marcelo Claure porque el es un boliviano que sabe triunfar afuera, lo cual lo hace mas meritorio aun, no como otros por ahi mediocres que se jactan de tener algo de dinero y se sienten con la suficiente capacidad para mirar a todo el mundo por encima del hombro, en Bolivia es asi, felicito al señor Claure por la fortuna alcanzada, por dar trabajo a miles, espero que siga cosechando mas logros y exitos.

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