LOS MESTIZOS DE BOLIVIA

by execlub on Nov.17, 2012, under educacion, gente nuestra, historia, sociales

Razas, Etnias y Tribus

Este ensayo ha sido inspirado a causa de la decisión tomada por el Estado Multiétnico y Plurinacional de Bolivia bajo su nueva Constitución Política en su no muy distante reforma de constitución creada a su antojo y conveniencia y no en la forma democrática como lo define el diccionario, para tratar entre otros, sus próximos comicios electorales a celebrarse a fines del año 2014, procediendo a clasificar racialmente a los ciudadanos de su país en una ahora complicada e inusual denominación. En forma puntual, trataremos aquí sobre el concepto del mestizaje. Según las nseñanzas de expertos en sociología, genética y medicina, mestizos son todos aquellos cuyos progenitores; es decir el padre y la madre de una criatura, pertenecen cada uno de ellos entre sí, a diferentes razas, etnias, tribus o agrupaciones poblacionales de un origen común reconocido y tradicional en algún lugar de este planeta. Estos progenitores pueden tener características opuestas entre sí, como la de una persona de raza u origen escandinavo, que engendra un nuevo ser con otra persona de raza africana; una asiática u oriental con otra occidental; una indígena americana con otra persona europea típica tal como es un español, un portugués, un francés, un italiano, un alemán, un francés, un holandés, hasta un ruso u otro eslavo del Viejo Continente, pareja que por alguna razón o mecanismo legal, accidental o natural, concibe una criatura que pasa a llamarse racialmente un mestizo(o un mulato cuando uno de los progenitores es de raza africana llamada negra), por lo general concebido con un resultado genético que puede ser diferente, similar o igual al de sus progenitores.

Dependiendo del caso, la preeminencia de los genes de cualquiera de los padres puede determinar la configuración ósea o el semblante, la ubicación y formación de los pómulos, el color de la piel y otras características físicas inherentes a los mestizos. En ciertos casos, el color de la piel que es la característica más patente para reconocer a una raza de otra, puede ser de un tono igual, similar u opuesto al del padre o de la madre, como sea el caso. Pueden existir otros casos de cambios físicos como los ángulos faciales de la cara, la altura, la forma y color de los ojos, y del cabello –lacio,enrulado, irsuto– así como el color y grosor del mismo. En el varón, podemos tener mestizos con poco pelo facial y corporal, excesivo o fuertemente enrulado o finalmente ausente. La lista de peculiaridades físicas inherentes a cada mestizo que nace y crece en el mundo es larga, y dependiendo del origen de losnativos, especialmente entre las de etnias andinas y montañosas, contrapuestas a las tribus selvícolas o de las llanuras bajas, son básicamente identificables a simple vista en Latinoamérica. La historia nos enseña que este estrato racial intermedio entre el llamado “indio” o nativo de la sierra y el dominante “español” o blanco de las ciudades con mayor población en la época colonial de nuestra América, era y todavía es denominado como “cholo” y en la mayoría de los casos, dicho en forma despectiva, indicando a un “cholo” por lo general como una persona que habitaba con preferencia en los centros urbanos y que en la escala social local, se siente subyugado por el blanco pero es superior al indio. Este concepto, tan arraigado en nuestra sociedad –y en la de otros países con similares raíces—ha sido una de los lacras más conflictivas y negativas para Bolivia, causa por la cual la política del gobierno actual en esta dirección, se ha sentido obligada a desconocer estas realidades.

En un poco más de 300 años en los que hemos vivido bajo el llamado Coloniaje en América, es natural que los países del Continente Sudamericano dependientes de la Corona Española, sus descendientes o los “criollos”, hijos de españoles nacidos en las Indias Occidentales, hayan absorbido toda la cultura y la religión practicada por aquellos españoles quienes decidieron hacer de América un nuevo hogar para sí y para sus descendientes. Por lo tanto, la mentalidad de los criollos y de los mestizos o cholos, se basa hasta la actualidad, en las formas tradicionales en las que fuimos educados y expuestos a una religión dictada por la Madre Patria o España, con todas sus virtudes, leyes, conceptos y defectos correctos o equívocos. Fueron los españoles quienes trajeron a América ideas más avanzadas obtenidas de la naciente civilización europea que surgía de una Edad Media sumergida en las tinieblas y las conductas religiosas y morales transmitidas por la Iglesia Católica que nos rigen hasta la fecha, en una extraña simbiosis con costumbres y religiones nativas. En el contexto negativo, podemos señalar que a cambio de ello, los españoles explotaron a sus súbditos en ultramar en el laboreo obligatorio de las tierras y las minas, aprovechando sus riquezas y tesoros minerales así como su fauna y sus productos vegetales o “especies”. No olvidemos que el objetivo de los reyes de España cuando autorizaron y financiaron a Cristóbal Colón en su empresa, era el de poder abrir una nueva ruta para importar de las llamadas“Indias”, es decir de los países de Lejano Oriente que contenían entre otros, sus tesoros en especiescomo la canela, la nuez moscada, la pimienta, que no eran plantas nativas de la Europa medioeval.

Hasta los fideos o espaguetis, conjuntamente con la pólvora, fueron algunas de las maravillas llevadas a Europa por primera vez por el navegante Marco Polo que conoció el Lejano Oriente navegando con marinos portugueses quienes guardaban sus mapas de rutas marinas con el mayor de los celos, parabeneficio particular de los dueños de grandes flotas de barcos a vela. España no quiso quedar a la saga de un país que comprendía ni siquiera una décima parte de la Península en extensión territorial y era natural que Isabel y Fernando en 1498 u otros reyes posteriores de esa España que justamente entonces se iba convirtiendo en un solo reino, financiaren un viaje hacia el Oeste por rutas desconocidas y llegasen accidentalmente a nuestra América. Fue esta la razón que los descubridores de América llamaron “indios” a los primeros nativos encontrados. Pudieron bien haber sido los holandeses o los ingleses que tenían el poderío naval de la época para hacerlo, pero el destino quiso que fuesen los españoles. De haber sido los ingleses, nuestra población indígena pudo haber mermado notablemente como sucedió en Estados Unidos desde la llegada del los primeros imigrantes en el Mayflower a las costas del actual Estado de Massachusets, hasta después de lograda su independencia de Inglaterra, en el lejano occidente o “Far West” norteamericano. En ese caso, tendríamos películas de pistoleros similares a John Wayne o Clint Eastwood, filmadas en las décadas de 1950, 1960 y 1970, ya no entre “cowboys e indios” sino entre “cowboys y quechuas”. Si una persona que vive en EE.UU. desea conocer hoy en día a un Apache, un Cherokee, un Navajo u a otro de las etnias indígenas originarias de aquel país, debe esta persona trasladarse a una “Reservación India” con superficie limitada en tamañodonde el gobierno de ese país paga la mayor parte de los gastos de sus habitantes y no teniendo ellos

un incentivo para estudiar, salir profesionales y luego ser ciudadanos de mérito en sus comunidades, se dedican muchos al consumo del alcohol y a actividades nada edificantes. El nativo norteamericano ha sido pues eliminado en forma efectiva por los descendientes de europeos que componen el país, esta vez procedentes de Inglaterra, Holanda y Francia en su mayoría, pues la incursión española al país del.Norte, aunque llegó hasta el río Mississippi, no tuvo mayor efecto que el de fundar poblaciones con sonoros nombres españoles en el Estado de la Florida.

Como indica el genealogista español don Javier Gomez de Olea y Bustinza, miembro del Instituto Matritense de Genealogía en una conferencia pronunciada algunos años atrás: “La sociedad española de la metrópoli o la de los virreinatos era extremadamente protocolaria y muy estratificada. El linaje era un importantísimo baremo de referencia, la familia ampliaba su concepto a algo mucho más extenso como el clan y la política de matrimonios familiares seguía estrategias perfectamente definidas en todos los niveles sociales comenzando por la Corona, evidentemente. En este contexto tenemos que entender lo que significaban las concesiones de mercedes y el altísimo honor social que constituía perpetuar el linaje y el apellido. No bastaba con conseguir la fortuna por muy enorme que ésta fuera y, posiblemente, las mayores fortunas de España estaban en América. El éxito nunca era completo si a esa fortuna no le acompañaba el ascenso social máximo, sobre todo en aquellos casos en los que el protagonista proveníade un origen humilde, como fue muy común en la América española.”

Me aventuraría a decir que ese proceso de formación de la clase dirigente criolla fue uno de losfenómenos sociales que más influyeron en el comportamiento de la sociedad americana hasta la independencia y en muchos casos concretos, más allá de la independencia. Pero, ¿se imagina el lector si otro país nos hubiese conquistado, la cantidad de Jhony Quispe escritos como Johnny Quisberts que contaríamos en nuestros registros parroquiales o cuantos von Mamani, o bien van der Chambi mestizos? Sería ello más interesante que un Evo Morales Ayma, de apellido paterno español. La costumbre portuguesa por ejemplo es llevar el apellido materno como primer apellido. Bien podía haber sido así ”Jatun Ayma” si los portugueses le ganaban la carrera a los españoles.

En todo caso, los genealogistas tenemos comprobado desde el siglo pasado, que entre los burgueses de nuestras principales ciudades de Bolivia, existía gente que por lo normal y debido al problema de figuración o de asenso social, deseaban pasar como miembros principales de la sociedad. Se los tildaba en aquella época como gente de raza blanca o española, pues equivocadamente los curas y sacristanes de las iglesias los clasificaban así en las partidas de bautismo, matrimonio y defunción, si llevaban un apellido español tradicional, cuando la verdad es que no cumplían con los requisitos debidos para tal clasificación. Para ser “español”, el sujeto requería haber nacido en tierras españolas y tampoco podían ser blanco sino mestizo, pues el 99% de los bolivianos, con la excepción de recientes inmigrantes de países no latinoamericanos, somos mestizos en una forma u otra, o usando la “otra” palabra que no se podía usar sin ofender, el de condición de cholo o chola como persona y hasta de actitud.

La afirmación de un mestizaje extendido no es casual sino el producto de investigaciones serias por parte de genealogistas e historiadores reconocidos, tanto bolivianos como extranjeros. Siendo que el autor de este artículo es de una familia originaria de Cochabamba desde varias generaciones atrás, tomó para sí la libertad de investigar la genealogía de uno de sus antepasados, el Gral. Pedro Alonso de Hinojosa nacido en Trujillo, Extremadura, cuna de tantos de los primeros conquistadores españoles en América, incluyendo a los Pizarro, los Orellana y los Cabeza de Vaca que formaron al llegar a estas latitudes, alianzas por su afinidad como paisanos de un lugar común de origen. Ese conquistador que pasó al llamado Alto Perú, Hinojosa, trajo consigo del Cusco a una india originaria, bautizada en la religión católica por fuerza o por voluntad propia, como Juana y que toma el apellido de Orellana, a falta de un apellido a la usanza española que Juana de Orellana carecía por ser de raza incaica.

Su hijo Gonzalo de Torres e Hinojosa, bautizado por 1546 en La Plata, el actual Sucre del Departamento de Chuquisaca, con los apellidos de sus abuelos paternos como era la costumbre, fue el primer mestizo de esta rama. Por esas páginas del anexo, pasea un sector muy importante de los apellidos más tradicionales de la Canata de antaño, nombre original del Valle de Cochabamba y que posteriormente fuere bautizada por el Virrey del Perú con el nombre de la Villa de Oropesa, para congraciarse con los Condes de Oropesa, noble familia ibérica a la cual también pertenecía el llamado “Inca” Garcilazo de la Vega. Pero en otras ciudades de la República también existen evidencias de un temprano mestizaje, ciudades como Sucre, La Paz, Tarija y Oruro por así nombrarlas. El caso de Santa Cruz es algo diferente pues el mestizaje de sus habitantes se da por el lado paraguayo con sangre guaraní, nativos llegados en decenas de miles de ellos en ambos sexos que acompañaron a Ñuflo de Chávez en su empresa. Los soldados españoles no quedaron pasivos ante la presencia de cientos de esas esculturales y provocativas guaranís, alegremente compartidas por hombre de su propia raza.

Las provincias del “collado” donde existían las grandes haciendas de “españoles”, fueron también campo fértil para relaciones ilícitas provocadas entre los señoritos o “patroncitos”, hijos de los patrones, con las “imillas” de la comarca, donde en la mayoría de los casos, las madres de las criaturas tomaban el apellido de la familia del terrateniente para con este apellido bautizar al recién nacido, o bien los hijos mestizos era reconocidos por el padre como una actitud conciliatoria con la familia de los campesinos que labraban para la familia, o por mandatos de la Iglesia que no permitían el abandono de criaturas al infortunio. Son muchos de estos los grandes ausentes de una genealogía. Por tanto, fue mayor la producción de hijos mestizos, legítimos o ilegítimos.

Finalmente, se debe hacer otro recordatorio sobre el hecho que la raza incaica era semejante a la española en su afán por conquistar territorios. Justamente en medio de una disputa por la corona del Imperio Incaico y la tenencia de territorios sucedida entre dos hermanos hijos del Inca fallecido, Supremo Gobernante de su Imperio, es cuando los españoles llegan por vía marítima, perdiendo los contendientes incaicos en su disputa por ganar sus propias glorias y fortunas de forma semejante al criticado conquistador español de antaño. Es también bueno reconocer que en el Valle de Canata, Don Macedonio Urquidi ya por el año 1940, así como otros arqueólogos más recientes, vienen rescatando de capas poco profundas en tierras de ese valle, artefactos y cerámicas que demuestra que los pobladores originales de Cochabamba no eran quechuas sino aymaras, posiblemente conquistados por los primeros. Pero también sabemos que el orgulloso pueblo aymara de la cuenca del Titicaca y de sus alrededores, jamás fue conquistado o doblegado. Los quechuas permitieron su existencia en el agreste altiplano bajo una cierta autonomía, de la misma forma que los aymaras permitían a los Uru-Urus a poblar dentro de su territorio autóctono. Tampoco sería posible decirse con certeza que no existió un mestizaje entre las naciones Aymara, Quechua y Uru-Uru. Por ende, muchos de nuestros nativos ya eran mestizos, previo a la llegada del elemento español desde ultramar.

No es la intención del autor disminuir la calidad de los integrantes de las familias examinadas. Creemos por el contrario que fueron estos distantes antepasados los que forjaron con su sacrifico y esfuerzo, la ciudad de mayor pujanza del país, como es la “Llacta”, sin tampoco desear competir con otras urbes y sus logros propios. Valga la aclaración de que entre los miembros de la lista estudiada, está el autor y su familia paterna que son apellidos por demás representativos de Cochabamba. Se debe considerar en la genealogía la definición de “descendiente” a un vástago que lleva la sangre tanto del padre biológico, como la de su madre uterina. Que éste tenga un apellido extranjero de raza distinta a la de españoles, no significa que el niño o la niña este exenta de ser mestiza por el lado ya sea paterno o materno. Tampoco cataloguemos a los mestizos por su grado de pureza o la ausencia de la misma, ya que ni el oro más puro es sino de 99.999% de pureza o concentración y no del 100%.

Esperamos haber aclarado con este breve artículo, algunos conceptos errados adoptados por todos nosotros los bolivianos y muchos extranjeros acerca del concepto de mestizaje. No por ello dejamos de honrar a nuestros padres y a nuestros abuelos en sus diferentes generaciones. Por eso y desde hace muchos años, el autor ha hecho suyo el lema del señor Leopoldo Lugones, genealogista de nacionalidad argentina, que reza como sigue:

“Que nuestra tierra quiera salvarnos del olvido por estos cuatro siglos que en ella hemos servido.”

El autor de esta crónica, ha escrito y redactado este el mismo en la ciudad de Austin, Texas donde vive jubilado desde hace tres años. Su traslado a este país se debió a problemas de salud encontrados en La Paz, su residencia durante 40 años, y a raíz de que sus tres hijos viven y trabajan en este país. Ya en el año 2009, como Miembro Fundador de la Academia de Ciencias Genealógicas y Heráldicas de Bolivia, publicó en la revista de la Academia “Raíces No. 3”, un artículo de su autoría con el título de “Algunos mitos sobre el mestizaje en Indias”, que mereció sendos elogios de reconocidos historiadores y genealogistas nacionales y extranjeros. La revista en cuestión no tuvo lamentablemente la difusión necesaria, por su corto tiraje de impresión, aunque está accesible y puede ser consultada buscándola en el Internet.

Octubre 31, 2012

Cualquier consulta o aclaración, será respondida por el autor si acaso la misma es enviada como comentario a este post que gentilmente ofrece Execlub a esta audiencia.

Rolando Rivero Lavayén desde Austin, Texas.


3 Comments for this entry

  • Dennis Ross (miami)

    In Bolivia cultures are very diverse and although most foreigners tend to think of Bolivia as a predominantly Andean, Aymara or Quechua country, there are actually 36 indigenous cultures in our country, each with their own customs, and most with their own languages.

    In a country of 10 million inhabitants, about half (5 million) identify with a Bolivian indigenous culture, and the remaining 50% of Bolivians identify themselves as white or “mestizo” (indigenous and Spanish mix). Many more are descendants of immigrants from Europe and numerous other parts of the world.

    The Bolivian indigenous cultures are divided into three geographical groups: those who inhabit tropical forests, which we call the Amazonia, those who inhabit the Andes Mountain region, and those who come from the southeastern dry Chaco region. Of these, the largest ethnic groups are the Aymara (who number just over 2 million), the Quechua (who number over 2.5 million), and the Chiquitano (who number over 180,000). The following is a summary of the Bolivia cultures present in this nation.

  • Jaime Martínez (La Paz)

    Con la llegada de los españoles, quienes fundieron sangre y cultura con iberos, fenicios, griegos, romanos, judíos, godos, alanos, árabes, ¿no se produjo un nuevo mestizaje, el que se extiende hasta hoy? Después de la independencia, ¿nuestro país no recibió emigrante alguno? Claro que sí, vinieron de todas partes, ¿y esa gente, cuyos hijos ya son bolivianos de varias generaciones, no ha formado un nuevo mestizaje? Esto nos muestra que, como en todas partes, el mestizo es predominante, porque aquello de las razas puras e incontaminadas es puro cuento, o demagogia del momento para imponer el dominio de alguna ideología, generalmente totalitaria, como el nazismo.

    jews Además, la gente que ha llegado antes y después del coloniaje, unas eligieron el medio rural y otras el medio urbano. Los censos de principio del siglo pasado muestran que la población era predominantemente rural; y, de ésta, una vivía en el campo, como los campesinos, latifundistas, mineros, y otros, y también habitaban los pueblos, capitales de provincia. En todos ellos, indios y mestizos estaban mezclados. Poco a poco, la situación fue cambiando, y hoy la mayoría de la población habita en las ciudades.

    Todos tenemos el denominativo de bolivianos, tenemos los mismos derechos y obligaciones, pagamos tributos y cumplimos otros roles de servicio a la Patria, habitando la mayoría en las ciudades, los menos en el campo, sentando la soberanía de Bolivia en todo su territorio; por eso todos somos dueños de este territorio. De ahí que me llame la atención que alguna autoridad, muy suelta de cuerpo, haya afirmado que hay un territorio y una lengua aymara, otro territorio y lengua quechua, etc., preguntando ¿cuál es el territorio y la lengua de los mestizos? Pues el territorio boliviano y la lengua en la que esta autoridad se ha expresado ante la prensa: el castellano, uno de los idiomas oficiales de nuestro Estado plurinacional, que no es una confederación de nacionalidades, sino un país unitario, etc., como dice nuestra Constitución.

  • S Paz

    Don Rolando Rivero:
    Me parece muy interesante su nota.
    Mi bisabuela se llamaba Olimpia Terrazas, de Tarata, Cochabamba. He leído que los Terrazas y Quirogas (y otros) vienen del Gral. P A de Hinojosa. ¿Es así, para todos ellos?
    Toda esa historia es fascinante. Le agradecería mucho si me contestara a mi c.e. mipaz@uc.cl

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