La crisis argentina I

by execlub on May.30, 2008, under internacional

agro1Del editor.- Es probable que a todos ustedes les pase lo que a mi, no llegar a entender el mega problema argentino y su alcance para el bienestar de la humanidad y las consecuencias del paro y la falta de diálogo con el gobierno de la Presidenta Kirchner. El conflicto, si le dan seguimiento tiene algo de similar con lo nuestro, con el manejo y descontrol de la oferta de alimentos, granos, carnes, lácteos, azúcar, arroz y otros en manos y control del sector privado. Les invito a leer pausadamente al Profesor Sabini, un ilustre pensador y periodista, descubriendo el telón de lo que muchos latinoamericanos quisiéramos saber de nuestro país vecino. Solamente indicarles, que por mucho mas..; Argentina será para Bolivia el principal proveedor de harina, manteca y otros básicos en alimentos y suministros, por lo que les recomiendo entrar en este foro con entusiasmo y ganas de aprender. Les saluda, W. Flores Medina.

Argentina en la crisis alimentaria mundial

Escribe: Luis E. Sabini Fernández*

* Docente de la Cátedra Libre de Derechos Humanos, Facultad de Filosofìa y Letras de la Universidad de Buenos Aires, periodista y editor de la revista semestral “Futuros del Planeta”, y, “La sociedad y cada uno”.

Desde hace aproximadamente un año se estima que por lo menos en 37 países se han registrado trastornos sociales por la enorme carestía de los alimentos. Fundamentalmente la duplicación repentina y a veces la triplicación de los precios al consumidor de los dos alimentos más básicos de la humanidad, el arroz y el trigo, han desatado manifestaciones callejeras de indignación y protesta que en algunos casos, como Haití, ha significado el asesinato de gente hambrienta, significativamente a manos de fuerzas de ocupación extranjera.

Los porqués del hambre mundial

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Se mencionan varios factores como desencadenantes de tales incrementos en el mercado mundial: alguna sequía gigante, el aumento de consumo indio y chino, la presencia en concurrencia de los bio-agro-necrocombustibles que disputan, ahora para los autos, las tierras para cultivo de alimentos para humanos, la economía-casino, que se ha ido desarrollando cada vez más, dedicada a compras-a-futuro, método que indudablemente es muy proclive a la especulación y que por lo tanto empuja a los alimentos (y a todos los productos) a un alza constante, enloquecida, ajena a la vieja estructura de costos.

Hablando de las secuelas del hambre en el mundo, Martín Caparrós en un artículo motivado por una visita suya al África, “Gracias al hambre (Etiopía, 21/5/2008)”, aparecido en el boletín-e Comcosur (Montevideo, 25/5/2008) aporta una valiosa mirada al problema mostrando el no del todo elegante papel que le cabe a la Argentina en la coyuntura del hambre generalizada y provocada no por la ausencia de alimentos sino por su carestía.

agro 5Caparrós señala crudamente que “nosotros, los argentinos, vivimos del hambre”. Y reseña el grado brutal de hambre que existe en varios países, una enorme cantidad ubicados en lo que se llama el África negra, que proveen el mayor caudal de una estadística que habla de 25 mil seres humanos muertos al día; “son más de mil por hora, 17 por minuto”. Caparrós insiste con datos que procuran hacer conciencia sobre algo que resulta bastante alejado de la cotidianidad argentina (aunque en el invierno anterior pasamos mediáticamente por la muerte por hambre y desnutrición de varios miembros de etnias originarias en el norte argentino).

“Va de nuevo”, nos dice Caparrós: “son, en los diez segundos que usted tarda en leer esta frase, mi estimado, tres hambrientos menos. En un país como Etiopía, con 75 millones de habitantes, hay 15 millones que están todo el tiempo al borde de la hambruna. A veces caen: entonces vemos 42 segundos terribles en la tele, chicos raquíticos con panzas como globos, madres ramitas secas estirando la mano como quien ya no espera […].”

Caparrós va más allá y describe implacable el proceso de ensimismamiento que, pese a internet y a la globalización comunicacional, parece afectar a la Argentina: “el mundo es una máquina hipercompleja e integrada, por más que los argentinos actuales hayan decidido hacerse tanto más provincianos ciegos que sus padres y olvidarlo: hacer como si no existiera. O, por lo menos, como si no importara.”

El hambre no es joda. Las cifras transcriptas lo testimonian. En Haití se han hecho “populares” una galletas de tierra arcillosa cocida que por ser salobre engaña el estómago de los haitianos más empobrecidos. Alguien pescó “el negocio” con unas tierras del centro del país, zona de Hincha. En Somalía, la crisis golpea por muy distintos lados: hay un gobierno establecido mediante ocupación, igual que en Haití, desconocido por muchos, una crisis monetaria en parte incentivada por la falsificación de la moneda nacional y una suba de precios tal que en un año se duplicaron los que menos aumentaron y se cuadruplicaron los que más. A fines de 2007 se estimaba en un 20% a la población (diez millones de habitantes) en situación de hambruna, en marzo, con el encarecimiento, un millón más de pobladores cayó en la indigencia y se teme la caída de otro millón de sufrientes en lo que resta del año. Mientras tanto, EE.UU. bombardea regularmente el país so pretexto de luchar contra algo, pero con la precaución de no poner pie en tierra después del “tropezón” sufrido en su último desembarco. Ningún país puede funcionar si entre un tercio y la mitad de su gente pasa hambre de modo estructural, sostenido. En Haití o en Somalia vemos claramente los daños, la destrucción brutal, que la occidentalización, la modernización, provoca en sociedades ajenas, subalternizadas.

El papel de Argentina

Caparrós desnuda el mecanismo de esa ganancia argentina sobre la base del hambre mundial. Por su importancia lo citaremos in extenso: “Y nosotros ganamos con esos aumentos. Nos hacemos los boludos, no queremos verlo: nuestra prosperidad le está costando carísima a millones y millones de personas. La Argentina salió de la crisis gracias al aumento del precio de los granos: por estos precios, millones se mueren de hambre. O sea: las ganancias tan legítimas por las que discuten encarnizados los presidentes K y el campo producen sufrimientos espantosos. No digo que sea a propósito. No, por favor. Nosotros pasábamos por ahí cuando los chinos decidieron empezar a comer y las leyes del mercado hicieron que los precios subieran y las leyes del mercado hicieron que millones no pudieran comprar más comida y se murieran pero a mí por qué me miran, yo hago mi trabajo, yo defiendo lo mío y trato de venderlo lo más caro posible porque así son las leyes del mercado y yo justo estaba ahí, qué culpa tengo.” Y bien: la situación real es todavía más espantosa, mucho más espantosa que lo ya descrito por Caparrós. No es exactamente que “nosotros pasábamos por ahí” como aquel que ve luz y entra. Queda en pie el deslinde radical con toda teoría conspiracionista según la cual los sojeros hambrean, cuando en realidad lo único que quieren es hacer negocio. Una corrección, empero, basada en dos precisiones: primero, que los sojeros no sólo quieren hacer negocios sino además hacer como que hacen obra, patria o como usted quiera llamar a sus proyectos de ogros filantrópicos, bastante opuestos a los soñados por Octavio Paz, y segundo porque el origen de este escabroso rol que juega hoy Argentina no es tan argentino como parece.

agro3Argentina made in USA.- Dennis Avery ha sido por años un alto funcionario del USDA, Ministerio de Agricultura de EE.UU., y se presenta como “analista agrícola Senior del Departamento de Estado”. Con la candidez característica de tanto estadounidense explica en la introducción a su libro Salvando el planeta con plásticos y plaguicidas, que estaba “escribiendo otro [libro] que trataba sobre la importancia del libre comercio para la agricultura estadounidense.” Su última frase es reveladora de toda una política: preservar el suministro de víveres por parte de EE.UU. a países que vayan perdiendo así su soberanía alimentaria.

Claro que siempre con las mejores intenciones: frente a una sequía por ejemplo, ir en auxilio con la ley 480, regalar cereales un año, dos, y cuando los agricultores locales no puedan ya no recuperarse de la sequía sino de la competencia con los granos introducidos “solidariamente” por EE.UU. con precios de dumping, es decir, cuando se ha logrado debilitar la soberanía alimentaria y se ha “desarrollado” la dependencia ídem, entonces sí, iniciar el negocio con precios en alza. EE.UU. se ha especializado, usando los alimentos como arma geopolítica en ir estableciendo en tantos países como sea posible el régimen que Devinder Sharma con lucidez ha caracterizado como “del-barco-a-la-boca”: la población tiene que aguardar lo que va llegando al puerto para poder comer. Mayor esclavitud alimentaria es difícil de imaginar. Sobre todo porque, durante milenios, todos los pueblos aprendieron a alimentarse a sí mismos. Razón elemental: si no lo hacían, no sobrevivían.
Observemos, al pasar, que el libro cuya introducción hemos estado glosando, Salvando el planeta con plásticos y plaguicidas, tiene un título que es de por sí toda una plataforma ideológica y estratégica. La teoría económica del eurocentrismo encontró una superación científica a aquella vieja, tradicional, soberanía alimentaria: la ley de las ventajas comparativas por la cual cada comarca, cada estado, debe dedicarse exclusivamente a lo que mejor produce; esa optimización económica permitirá agrandar la torta mundial de productos y por lo tanto permitirá que todos reciban más. Oh, maravillas de la ciencia económica. Como sabemos, para los ideólogos, cuando la realidad choca con la teoría peor para la realidad. Y así hoy tenemos un mercado más globalizado que nunca, adaptado a la “ley” de las ventajas comparativas como nunca antes estuvo el planeta, y sin embargo, cosa curiosa, hay casi mil millones de seres humanos que se acuestan con hambre cada día o que ni duermen por el hambre o que literalmente mueren de hambre. La dependencia alimentaria tensiona y hace sufrir cada vez a más gente. En la introducción ya citada dice Avery que su tarea desde el Hudson Institute es “comunicarles a los productores agrícolas [estadounidenses] que ellos podían ayudar a alimentar al Asia.” Tal vez porque los indios y los chinos jamás aprendieron a alimentarse… paradójico para tratarse del continente por lejos más poblado del orbe; bastante más de la mitad de la población humana mundial vive, se alimenta, se ha alimentado por milenios, en Asia. Obviamente, la pretensión de que EE.UU. alimente al mundo es un poco excesiva. Pese a sus excelentes praderas y extensión, no alcanza.

agro2Argentina y EE.UU.: gran tándem con piloto automático ¿o yanqui? .- Pero el señor Avery tiene sus soluciones. Que en rigor, debemos entender como políticas públicas de EE.UU. puesto que Avery es todo menos un líbero, un marginal o un intelectual autónomo. Por Avery nos enteramos de los planes que tiene el USDA para la India. ¿El Ministerio de Agricultura de EE.UU. confeccionando la política de la India en su zona rural? Es indudable que ese Ministerio piensa por todos nosotros, dios no nos libra ni nos guarda. Avery nos informa de los planes que a mediados de los ’90 tenía el USDA para el campo indio, compuesto entonces por unos 500 millones de campesinos: reducir esa población, rural, a 50 millones en diez años. Esto, para modernizar el país, consigna sagrada si las hay.
Es curioso el afán bienhechor de ciertas presencias. En el siglo XVIII, por ejemplo, Inglaterra desmanteló prácticamente toda la actividad textil india (para favorecer la propia) y logró así postrar al país en un estatuto de vasallaje. Cuando el subcontinente indio sufre todavía la secuela de aquella “ayuda”, a fines del s. XX, es EE.UU. el que quiere “ayudar” ahora a la India desmantelando toda su estructura agraria… Hasta donde sabemos, el plan del USDA no se ha concretado, al menos con la radicalidad presentada por Avery: en el 2002, la población rural india todavía superaba a su población urbana (totalizando la población del estado más de mil millones de seres humanos). ¿Qué papel desempeña Argentina en la teoría de las ventajas comparativas, a la que son tan afectos los voceros del clan sojero argentino? Avery nos lo señala bastante claramente. Nos lo señalaba así en 1995, en el momento del despegue de la soja transgénica en Argentina y las consiguientes cosechas que van a ir estableciendo un récord cada año sobre el anterior. Cuando el conocidísimo jurisconsulto y hombre de derecha Carlos Menem desmantela todos los organismos públicos del país y entrega la política agraria a Monsanto, que es como decir, relaciones carnales mediante, a EE.UU. Nos comenta Avery: “Solamente en EE.UU. y Argentina hay suficiente superficie fuera de producción (debido a políticas oficiales) como para alimentar a otros 1500 millones de personas.”
Avery nos muestra así como se unen las praderas norteamericanas y las pampas argentinas en una política mundial. El horror que escudriña Avery a lo largo de su libro es a la “política de autoabastecimiento de alimentos”. Es decir, que haya más y más sociedades venciendo la pesadilla del-barco-a-la-boca. Porque eso perjudicaría… a EE.UU… y a Argentina. Con semejante política “quedarían torpemente ociosas más de 40 millones de hectáreas de las mejores tierras agrícolas del mundo ubicadas en países como EE.UU. y Argentina, y se obligaría al mismo tiempo a los productores agrícolas de Asia a roturar hasta el último rincón de tierra disponible.”
Las explicitaciones de Avery nos permiten visualizar mejor el papel de Argentina en la política mundial de alimentos llevada adelante por EE.UU. En EE.UU., cuando en 1999 un grupo de objetores a los trámites de aprobación de las técnicas transgénicas lleva a los tribunales a la FDA y transitivamente a Monsanto y otras corporaciones por el ejercicio de métodos considerados viciados (o viciosos) para tales aprobaciones, el presidente de EE.UU., a la sazón Bill Clinton, establece el fast track, para dar el visto bueno a los alimentos transgénicos sin tantos miramientos legislativos ni judiciales. El argumento fue lapidario: tales alimentos constituyen parte de “la seguridad nacional de EE.UU.” De más está aclarar que Clinton no hace referencia alguna a la seguridad nacional… argentina. El golpe de mano de la Casa Blanca constituye una excelente demostración de cómo se conciben los alimentos como arma.

Alimentos como armas de destrucción masiva.-

Un arma de destrucción masiva, como bien los definiera Paul Nicholson, de Vía Campesina. “Los alimentos son mucho más que una mercancía. […] La política de ayudas en EE.UU. y Europa, orientada a la exportación, es destructora de la capacidad productiva […] la revolución de la biotecnología ahonda los procesos de exclusión […] la producción agraria se está concentrando en unas pocas regiones del planeta. Se destruyen las economías locales y el mundo rural se empobrece” ¿Suena conocido? Es exactamente la situación argentina. Aquí se concentra la producción, se acentúa la exclusión, porque los monocultivos “industriales” constituyen una agricultura sin agricultores (un tractorista por cada 500 ha. de soja alcanza). Y allí detrás, ¡pica el USDA planeando el mundo entero y a sus pies! Con lo cual, aquel sano rechazo a las interpretaciones conspiracionistas que ilustrara Caparrós necesita un ajuste: hay conciliábulos, hay resoluciones que pasan por encima y afuera de la gente y que marca profundamente sus destinos. Que las hay, las hay. Por eso, hay que darle una vuelta de tuerca a lo explicitado por Caparrós. Es todavía peor. Somos “los elegidos” para hambrear al mundo (y de paso hambrear un poco adentro, pero poco, porque en Argentina corre guita, mucha guita). Y el gobierno, los gobiernos, hasta ahora, contentos. Porque administraban una masa excedente, producto de la exportación, como pocas veces antes.

Sojización: por fin mala palabra No sabemos porqué, en un momento, en marzo de este año, este gobierno K, descubrió la sojización. Que lleva por lo menos diez años. Pero sí sabemos que gracias a esa focalización, empezamos a socializar unas cuantas verdades. Ya no se puede tapar el cielo con un harnero. Algo que por una década, gracias a una oportunista ceguera, funcionó. Tal vez podamos empezar a pensar nuevamente. Eppur si muove. Gobierno K = Gobierno de la Presidente Cristina Kirchner


6 Comments for this entry

  • Ignacio Arana (Madrid)

    gauch Hola, les mando un ultimo reporte desde Buenos Aires.
    La crisis que hace dos meses y medio enfrenta al sector agropecuario argentino con el Gobierno, debido a que el Ejecutivo liderado por Cristina Fernández impuso un aumento al impuesto a las exportaciones del sector, era «innecesaria» y se ha agravado debido a que las autoridades no se han abierto al diálogo, dijo a el ministro de Desarrollo Económico de la ciudad de Buenos Aires. Francisco Cabrera.
    «Creemos que es conveniente que el Gobierno tome la iniciativa de abrir el diálogo. Hoy en Argentina el sector más dinámico de la economía es el sector rural, cuya productividad es la más grande del mundo», comenta Cabrera. En estas circunstancias, considera que el tercer paro agrícola iniciado esta semana, y que incluye interrupciones comerciales y cortes de caminos, es un derroche de recursos valiosos.
    «No es una crisis que necesitó existir. Fue innecesaria. De hecho el Gobierno nacional es exitoso en lo económico. Las variables macroeconómicas son buenas y existe un superávit fiscal que no han tenido gobiernos anteriores», agrega.
    De todas formas, Cabrera asegura que la crisis es pasajera. «No creo que Argentina vaya a tener problemas macroeconómicos porque el contexto mundial (de altos precios de las materias primas) la sitúan en una posición de privilegio, como no ha tenido hace muchos años».

  • Raul Ibarra (Cordoba)

    Es importante se tome en cuenta que:

    El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha anunciado cambios en el esquema de impuestos que gravan las exportaciones de granos. Sin embargo, esta novedad no satisface a los productores agropecuarios que insisten con seguir adelante con sus medidas de fuerza. El titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, sostiene que esto “no resuelve sus reclamos”, a lo que agregó “siguen desconociendo el tema y sorprendió este anuncio en forma unilateral”. El ministro de Economía, Carlos Fernández, ha comunicado que la soja tributará a una tasa máxima del 52,7 por ciento, frente al 78 por ciento prevista en el esquema del 11 de marzo, presentado por el ex ministro. Esa tasa se aplicará cuando las cotizaciones lleguen a los 900 dólares por tonelada para el girasol, los 750 dólares por tonelada para la soja, los 400 para el maíz y 600 para el trigo. En la actualidad, la tonelada de soja se cotiza a 480 dólares aproximadamente. También se han anunciado reintegros para los pequeños productores y se ha establecido que serán los gobiernos provinciales, municipios y entidades los encargados de hacerlos efectivos. Esta medida busca dividir el frente formado por las cuatro entidades agropecuarias, integrado por pequeños campesinos a grandes terratenientes.

  • Daniel Romano (Rosario)

    Señores sepan ustedes en todo lado que:

    La sed de recaudar del gobierno actual argentino, no tiene límites. ¿Pensarán hacer lo mismo que hicieron en Santa Cruz? Lo que se llevaron los K afuera no volvió… Tenemos un estado recaudador, que amontona divisas, ¡pero no vuelven al pais de ninguna manera! Si no, ¿dónde están las inversiones en energía, salud, educación, transportes terrestre, ferroviario (no tren bala), combustibles alternativos,etc. La banda que gobierna, aliada de delincuentes declarados, que no permitirá que se corten las rutas !!! Para colmo, tenemos una justicia de porqueria, que convive con el gobierno, no dejan hacer una protesta, despues hablan de los derechos humanos, de la libertad,….

    Ahora hablan de un pais federalista y porque no nos cuenta el gobierno en cuanto esta la deuda externa?, porque no cuentan del avion presidencial que se compro por 40 milllones de dolares que no se podia cambiar las turbinas?, por que no cuentan quien es Cristobal Lopez un vendedor de pollos que hoy cuenta nada mas y nada menos que con 18 casinos. Porque no nos dicen que el tren bala se esta haciendo para el nuevo puerto madero de Rosario con casino en este pais se tiene tantos?

  • Eileen Rosenblith (Buenos Aires)

    Disculpen la intromisión,

    En el actual caso argentino, lo del agro es el arbol que no nos deja ver el bosque, el bosque es una economia que se cae, no vamos a poder cumplir con los compromisos de la deuda, ni con compromisos locales, en donde el unico camino es DEVALUAR y seguir rezagando el sueldo de los trabajadores.

    Dejemos las especulaciones para otros mercados, aca esta muy claro que los empresarios como siempre y mas en Argentina…, quieren hacerse ricos del dia a la noche y asi no sera, y mas si dicen que no les importa el futuro sino el hoy, mire los mejores planes son a largo plazo sino digame como nos ha ido. RESPONSABILIDAD SOCIAL es lo que tenemos que entender y tiene que entrar en nuestro corazon para una EVOLUCION CULTURAL EN ARGENTINA y asi no dejar ningun niño atras que son los que van a pagar.

    Agroterroristas, dejen al pais en paz, ahora son argentinos y cantan el himno?? déjennos trabajar en paz, y si no les sirve sembrar soja… siembren rabanitos, zapallitos, papa…. eso es lo que comemos los argentinos no basusoja zoretes!! me tienen podrido. Por favor Cristina, a la soja 90 % de retencion y al trigo 28 %, solo asi estos imbeciles se convenceran de que “ganaran platita” con el trigo…., aguanta el proyecto Cristina ¡! te apoyamos.

  • Claudio Leveroni (Buenos Aires)

    arg Permítanme,

    Los ferrocarriles para un país con la extensión territorial de la Argentina, son un medio de comunicación estratégico, clave para el desarrollo de las economías regionales, y también es el medio de transporte de pasajeros más económico para unir grandes distancias.

    Lo que nunca quiso tener en cuenta el modelo privatizador que Menem y Cavallo encabezaron en nuestro país, fue el costo social que generaban sus medidas económicas. Las empresas en manos del estado no se miden simplemente por el éxito económico, sino por el resultado social que obtienen.

    En sus balances contables anuales los ferrocarriles estatales franceses, españoles o italianos dan perdidas. Pero, en su balance social ofrecen grandes ganancias con un servicio que garantiza seguridad, rapidez y no contaminación.

    Aquellos ferrocarriles argentinos en manos del estado, aunque con un servicio deficiente y con pérdidas económicas como los actuales, al menos mantenían ocupados a 60 mil personas más, además de ayudar a las economías regionales…

    La privatización de las redes ferroviarias en la Argentina, con las características que se realizó, no tiene demasiados antecedentes mundiales. En Inglaterra, tras la impronta del gobierno de Margaret Tatcher, el servicio fue concesionado. Hoy es blanco de duras críticas. Graves accidentes ocurridos, como el choque frontal de dos formaciones en la estación central londinense de Paddingthon en octubre de 1999, que provocó más de cien muertes, han colocado al servicio de trenes ingleses como uno de los peores en Europa.

    De aquellos ferrocarriles que abrieron el camino para que miles de personas dieran a luz nuevos pueblos, de aquellos ferrocarriles que simbolizaron la época de nacionalizar para crear conciencia de industria local, a estos que hoy circunscriben al negocio en los subsidios para sostener el servicio en áreas metropolitanas, hay dos modelos de país.

    Los ferrocarriles no son más que un espejo de lo que Argentina viene generando en sus últimos cien años, fueron y son parte de una lucha por diseñar la arquitectura definitiva de esta región del cono sur.

  • Ronald Corvera (La Paz)

    amigos, es importante ustedes difundan esta nota:

    GOBIERNO DESAFIA A CAMPO A IR A ELECCIONES

    El gobierno argentino desafió a las entidades patronales del agro, en conflicto desde desde hace 84 días, a presentar candidatos propios en elecciones para “cambiar el rumbo” de las políticas de gobierno. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, dijo que los ruralistas deberían “ir a las elecciones, como en cualquier país democrático”. De esa manera replicó a la advertencia lanzada el lunes por el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, quien pidió al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner un cambio de rumbo en las políticas oficiales. El campo mantien la protesta contra el alza de las retenciones a las exportaciones de granos hasta que se realice una asamblea en la localidad de Amstrong, provincia de Santa Fe, nordeste del país. “Por supuesto el gobierno no va negociar”, advirtió Randazzo. ”

    Como ustedes saben el “lock out” es realizado por cuatro entidades agropecuarias, todas de grandes fortunas, grandes negocios, especulación y agio con el hambre del pueblo y se niegan a contribuir con mas retenciones e impuestos para favorecer a las mayorias. Es sabido que ante la ola de mayores demandas por alimentos en oriente y el asia, los empresarios prefieren exportar a facilitar la oferta de alimentos interna. La Presidente Kirchner, ha indicado que es mas importante el abastecimiento interno y que los argentinos tienen mayor derecho a comer carne, tomar leche y alimentarse con maiz, trigo y otros que hoy se van casi todos al exterior. Nosotros en Bolivia pasamos lo mismo, se exportan alimentos y granos y se promueve la especulación y el alza de precios de los básicos. Saludos cordiales Ronald

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